Caos, vandalismo y saqueos atemorizaron a varias ciudades de Bolivia

Al caer la noche hubo saqueos de negocios y quema de inmuebles privados. Waldo Albarracín, un académico y prominente figura de oposición, dijo en Twitter que su casa había sido incendiada por seguidores de Evo Morales.

En un video viralizado se mostraba a la gente dentro de una presunta propiedad de Morales realizando grafitis en las paredes de su vivienda.

“Tengo miedo de lo que pasará, todo es un desorden en la ciudad, hay peleas entre vecinos”, dijo a Reuters Patricia Paredes, una secretaria de un organismo público.

Ante la conmoción, las Fuerzas Armadas lanzaron un plan para proteger los servicios públicos “esenciales” de eventuales sabotajes.

Sin embargo, grupos de choque que perpetraron saqueos durante la madrugada del domingo todavía estaban activos, sobre todo en la ciudad de El Alto, bastión de Morales.

“La Paz ha vivido una noche de terror. Los vándalos han destruido 64 buses (municipales) Pumakatari”, dijo en radio el alcalde de La Paz, Luis Revilla.

“Dirigentes militantes, delincuentes y vándalos que han dañado la propiedad privada… y que han destruido 64 buses Puma Katari que son propiedad de todos los paceños… ya fueron identificados y serán puestos en manos de la justicia”, dijo el alcalde, publicó Pagina Siete.

Tras la quema en la capital el transporte público se encuentra extremadamente disminuido y las diez líneas del teleférico no están funcionando.

“Parece un mal sueño, nadie sabe qué pasa, me dijeron que mi oficina está cerrada, estoy yendo a ver”, dijo Alicia, una mujer de unos treinta años mientras busca cómo trasladarse del sur hacia el centro.

Añade que su hermano, empleado en una oficina estatal, “está preocupado” y que no sabe si seguirá allí, pero recalca que “no es político” y que trabaja por necesidad”.

A cuatro cuadras de la residencia presidencial donde vivía Morales, actualmente cerrada, la oficina del estatal Banco Unión, un supermercado, otros comercios y restaurantes se veían cerrados también.

Gente se agolpaba ante un cajero automático de un banco privado. “Todo sube, los precios (de los alimentos) se han triplicado”, pero no hay desabastecimiento en los mercados populares, comentó Esperanza, una economista de 56 años, mientras esperaba su turno.

Las oficinas centrales de la aerolínea estatal BoA estaban cerradas y los vuelos en el aeropuerto de El Alto operaban de manera irregular, otras aerolíneas extranjeras cancelaron sus vuelos.

En los alrededores de la Casa de Gobierno opositores seguían con sus barricadas, pero, a diferencia de días anteriores, no había choques con sus adversarios. Había cansancio, pero la gente, jóvenes y mujeres en su mayoría seguían ahí.

“Hoy no iré a mi oficina, los trámites están paralizados”, dijo a AFP un hombre que importa fármacos antes de que le preguntaran “¿qué sabe y qué va a pasar en Bolivia?”.

Nada parece ser igual en La Paz, la ciudad de casi 800 000 habitantes, sede de los poderes y donde el futuro de Bolivia se está jugando.

FUENTE: (El Universo)

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