Pervis Estupiñán (i), del Osasuna, intenta frenar al argentino Lionel Messi, del FC Barcelona. EFE

Fútbol Internacional, 19 de julio 2020

Disciplinado, voluntarioso y veloz, el ‘Rojillo’ Pervis Estupiñán es a sus 22 años una de las promesas del fútbol ecuatoriano que aún tiene guardado una buena parte de ese potencial gestado en la “pequeña Brasil” de Ecuador.

De origen humilde, Estupiñán, uno de los artífices de la histórica victoria del Osasuna, el jueves, ante el FC Barcelona en el Camp Nou, nació en Esmeraldas, provincia del noroeste ecuatoriano y cuna de futbolistas que han llegado lejos como Iván Hurtado, Walter Ayoví o Enner Valencia, goleador actual de la selección de Ecuador.

“Llegó a las formativas de Liga de Quito como muchos chicos desde Esmeraldas y rápidamente mostró que era un jugador diferente”, aseguró a Efe el exgoleador de Liga de Quito, Patricio Hurtado, quien ha prolongado su matrimonio con el fútbol como formador y técnico absoluto.

El delantero argentino del FC Barcelona Leo Messi controla la pelota entre los defensas de Osasuna Pervis Esyupiñán (i), Raúl Navas y David García (d).

Hurtado, que fue quien impulsó al entonces adolescente Pervis, asegura que el extremo izquierdo del Osasuna “aún tiene guardado entre un 30 y 40%” de su potencial.

Un potencial que se ha dejado entrever esta temporada en sus regates (está entre los más regateadores de la Liga), en sus galopadas por la banda, y también en su personalidad, que este jueves aniquilaron la última esperanza del FC Barcelona de hacerse con el campeonato con un pase de gol a su compañero José Arnáiz.

Las repetidas imágenes de Pervis en el partido disputando el balón a una estrella como Messi eran hasta ahora un sueño impensable para aquel niño de Esmeraldas.

La provincia verde

Estupiñán llegó a Liga en el 2011 a través de su tío, el exdefensa central Jorge Guagua, mundialista con Ecuador en Alemania 2006 y Brasil 2014.

Al año siguiente, jugó siete partidos con la sub-14 y quince con la sub-16, y gracias a sus excelentes condiciones físicas y técnicas, que le permiten destacar en un juego con cambios de ritmo, repitió en 2013 en dos categorías: sub-16 y sub-18.

De 1,75 de altura y conocido como la “bala de Ecuador” por sus corridas por la banda, había llegado a Quito desde la tropical Esmeraldas, cuna de miles de deportistas en distintas disciplinas, sobre todo las de velocidad, y lo hizo con la mochila llena de humildad, ambiciones, sueños y tranquilidad.

Según Hurtado, esas cualidades facilitaron el trabajo a los entrenadores del cuadro quiteño, y sumándolas a sus dotes futbolísticas, permitieron a Estupiñán salir de entre miles de niños que juegan al fútbol en las empedradas calles de los barrios más pobres de la ciudad portuaria, donde los desafíos educativos nunca están entre las prioridades de ningún chaval.

Sergi Roberto (i), del FC Barcelona, disputa la pelota con el defensa ecuatoriano Pervis Esyupiñán, Osasuna. (Foto: EFE)

Y es que en “la provincia verde”, como es conocida Esmeraldas, y el andino Valle del Chota, donde se concentra una buena parte de la población afroecuatoriana, son como “un Brasil chiquito”, en palabras de Hurtado.

Así, ese niño que llegó un 21 de enero de 1998 al hogar de Pervis Estupiñán Quiñónez y de Dora Tenorio Guagua, sus padres, contrastó sus formas introvertidas en casa y en la escuela, con la de un jugador explosivo en talento, velocidad y certeza como para soltarse al ataque en cualquier cancha.

Hurtado, que lo forjó pacientemente durante cuatro años, destaca que antes de la “parte técnica”, trabajó con él de forma perseverante en la “mental”, pues “como todo chico, quería salir y divertirse”.

“Pero Pervis entendió rápidamente que estaba cruzando la línea de la vida normal a la de un profesional”, asevera sobre su expupilo, en quien ya se habrían interesado el propio Barcelona, el Manchester o el Atlético de Madrid.

El delantero argentino del FC Barcelona Leo Messi controla la pelota entre los defensas de Osasuna Pervis Esyupiñán (i), Raúl Navas y David García (d).

El salto a profesionales

Los sueños del pequeño esmeraldeño se vieron cristalizados a los 17 cuando en 2015 debutó con los profesionales en el Estadio Rodrigo Paz de Quito, jugando 32 partidos de la mano del técnico argentino Luis Zulbeldía.

Ese año, fue también figura en el Mundial de selecciones sub-17 disputado en Chile. Con Liga militó hasta el 15 de mayo de 2016, cuando fue vendido al Watford inglés.

Allí no jugó ningún partido y, ese mismo año, fue cedido en préstamo al Granada, donde disputó 21 partidos y anotó dos goles.

Entre 2017 y 2019 deambuló en el Almería y el Mallorca, siempre como “prestado”, hasta recalar en un Osasuna en el que empezó a mostrar el potencial que mencionaba Hurtado.

Su maestro está convencido de que la perla ecuatoriana, que el Watford quiere recuperar, brillará aún mucho más, que llegará a equipos de mayor trayectoria internacional y hasta la selección ecuatoriana, donde ya ha sido observado por el actual técnico, el hispano-holandés Jordi Cruyff.

“Tranquilamente puede llegar al equipo ideal”, afirmó Hurtado, un equipo con el que debutó en octubre de 2019 en el amistoso disputado en Alicante contra Argentina, dirigido por el seleccionador local juvenil, el argentino Jorge Célico. 

Fuente: El Universo

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