La producción de jeringas en países como India ha aumentado por previsión de las que se necesitarán con la vacuna AFP

Ecuador, 10 de septiembre 2020

 

La vacuna más avanzada contra el COVID-19 era hasta esta semana la de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, pero se tuvo que poner una pausa al proyecto por un problema de salud en uno de los participantes en el ensayo clínico.

Esto evidencia hasta qué punto respetar los procedimientos de seguridad es crucial en medio de una carrera desenfrenada por hallar el antígeno para acabar con una pandemia que ha provocado problemas políticos y económicos en todo el mundo.

“Es una medida prudente totalmente razonable”, explica el experto francés Alain Fischer, para quien esta suspensión debe interpretarse como “un buen funcionamiento del sistema de evaluación”.

Las vacunaciones se suspenden mientras el comité independiente que supervisa los ensayos evalúa el incidente. No se reveló ningún detalle, pero podría tratarse de un efecto secundario no desdeñable. Ahora se tratará de determinar hasta qué punto esta enfermedad inexplicada se debe “a la vacuna o a otra cosa”.

Medios internacionales indican que dicha enfermedad sería mielitis transversa, un trastorno neurológico que afecta la médula espinal.

“Durante las primeras etapas de los ensayos clínicos de esta vacuna se detectaron efectos secundarios leves y moderados”, como “fiebre y dolor”, indicó David Lo, profesor de la Universidad de California en Riverside.

Según la OMS, en el mundo existen 34 proyectos de vacunas que son objeto de ensayos clínicos con humanos y 145 se hallan en una fase preclínica. Pero la mayoría de especialistas estima ilusorio esperar que habrá un antígeno eficaz y seguro antes de fin de año.

En tanto, funcionarios de Sanidad de EE. UU. afirmaron que la posible vacuna estará desvinculada del debate político y rechazaron anticipar una fecha para su distribución pública.

“La vacuna será segura, será efectiva o no se aprobará”, dijo el Cirujano General de EE.UU. Jerome Adams.
Junto con las farmacéuticas Pfizer y Moderna, AstraZeneca es una de las tres compañías que tienen estudios de la vacuna en la fase 3 en EE. UU.

Soumya Swaminathan, jefa de científicos de la OMS, indicó que no espera que una vacuna contra el coronavirus esté disponible para la población general antes de 2022 por el largo proceso de evaluación, licencias, fabricación y distribución necesario. Agregó que las primeras vacunas podrían estar a mediados del próximo año para la población vulnerable. 

Fuente: El Universo

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