Imagen referencial para graficar tema sobre el COVID-19. Foto: tomada del portal www.revistaturbo.com/

Ecuador, 16 de septiembre 2020

 

A mayor movilidad y actividad social hay más probabilidades de contagios. Con esa premisa técnica, expertos consultados por EL UNIVERSO analizan los potenciales riesgos que enfrentaría la sociedad al flexibilizar la restricción vehicular que se implementó por la pandemia.

Por ejemplo, en Guayaquil, se dispuso que los días domingos exista libre circulación de vehículos sea cual fuera el último dígito de la placa, a diferencia del resto de días. Esta medida rige desde el domingo 13 de septiembre en el puerto principal como parte de la reanudación comercial tras seis meses bajo un estado de excepción nacional.

"Desde el punto de vista técnico, mientras más movilidad haya, más riesgo de contagio existe, independientemente de cualquiera de las decisiones que sean. Todo eso involucra más riesgo de que la gente se reúna más y por ende exista más riesgo de contagio", explica Paúl Cárdenas, investigador del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

Cárdenas cree que ante este cambio de medidas, la ciudadanía debe saber ciertos detalles cuando se utilice un carro particular, para evitar que se sumen más casos de COVID-19 de los más de 118 mil que se contabilizan a nivel nacional, según los registros del Ministerio de Salud Pública.

"Si es que uno anda en su propio carro solo con su familia no hay ningún riesgo de contagio adicional a lo normal. Obviamente en relación a un auto particular que sea utilizado como taxi, como taxi ejecutivo, por ejemplo Uber, Cabify, todas estas, si es que están abiertas las ventanas ahí se minimiza el riesgo de contagio, si es que las personas andan con mascarillas, es decir, si es que vamos en un auto particular, pero con gente que no es de nuestra familia, si es que el auto está cerrado totalmente, hay mucho más riesgo de contagio", refiere el investigador.

Patricio Rojas, experto en microbiología, considera riesgoso el uso del aire acondicionado cuando se viaja con una persona que no vive en la misma casa que el resto de la familia.

"Si es la familia o personas que viven conmigo no sería un problema. Cuando se viaja con otra persona que no vive conmigo, las ventanas deben estar abiertas para facilitar el flujo de aire", aconseja Rojas, quien también integra el Instituto de Microbiología de la USFQ.

Cárdenas añade que en un ambiente cerrado el virus permanece suspendido en gotas minúsculas: "No solo se contagia uno por estar cerca a una persona que tiene COVID-19, pero en el ambiente en el que ha estado esa persona puede haber una transmisión por aerosol, por vía aérea... El aire acondicionado, en la mayoría de las veces, recicla el mismo aire. Pese a que existen filtros, estos son para filtrar partículas grandes, pero no para algo tan pequeño como un virus".

Rojas también recomienda a la ciudadanía que mantenga las medidas de bioseguridad, ya sea en el carro particular o en los buses de la transportación pública donde hay más probabilidades de contagio: Uso correcto de la mascarilla, mantener la distancia, evitar aglomeraciones, evitar sitios cerrados y con poca ventilación, lavarse las manos o usar gel de alcohol. 

Fuente: El Universo

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