La avena contiene una fibra soluble llamada betaglucano que contribuye a bajar el colesterol.

Internacional, 30 de agosto 2020

 

Nutricionalmente, este popular cereal es muy completo, aporta con proteínas, fibras, grasas saludables, cantidades de vitaminas y minerales. Es un superalimento.

Según La Fundación Española de Nutrición (FEN), la avena es el cereal con más proteína y también aporta un gran porcentaje de la cantidad diaria recomendada de fósforo, magnesio, hierro, manganeso y vitaminas.

La FEN recomienda su consumo especialmente a personas con diabetes, obesidad y síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares o del tracto grastrointestinal, así como celíacos y los pacientes oncológicos.

Para las personas que deseen bajar de peso es perfecto debido al contenido en hidratos de carbono que es similar al de otras semillas, en torno al 60%. Tal como recoge el portal de El Español, se trata en su mayor parte de polisacáridos de absorción lenta, que proporcionan mayor sensación de saciedad después de comer, y van aportando energía de manera moderada pero constante.

A este efecto contribuye su riqueza en fibra (6,7%). Según la publicación con ello se evitan la debilidad, el cansancio y la ansiedad que llevan a comer entre horas y a desequilibrar la dieta.

La vitamina B1, el calcio y los alcaloides (indol, trigonelina o avenina) refuerzan el sistema nervioso a la vez que favorecen la capacidad para relajarse, concentrarse y prevenir el agotamiento mental.

El valor nutricional por 100 gramos de avena es el siguiente:

  • Calorías: 389 kcal
  • Grasas totales: 6,9 g
  • Colesterol: 0 g
  • Hidratos de carbono: 66,3 g
  • Vitamina B5: 1.349 mg
  • Calcio: 54 mg
  • Magnesio: 177 mg
  • Fósforo: 523 mg
  • Potasio: 429 mg

Los científicos de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, y la Universidad de Dundee, en Escocia, dicen que la gente debería comer un mínimo de 25 gramos de fibra al día.

Para incorporarla en nuestra dieta tenemos una gama de opciones y formatos. La primera opción es en grano.

El grano pelado se puede preparar como cualquier otro cereal, poniéndolo a remojo previamente con dos o tres partes de agua. Tras media hora de cocción estará listo para emplear, por ejemplo, en salteados de verduras, ensaladas o como sustituto del arroz en risottos cremosos.

Otro clásico formato de consumo es el famoso muesli, en el desayuno o mezclada con yogur o leche. Se trata de una mezcla de cereales, frutos secos y frutas deshidratadas o desecadas que aportan gran cantidad de energía de forma sana.


El muesli se puede consumir hidratándolo en leche, yogur o zumo. Además, se puede endulzar con miel, azúcar o canela.

La leche de avena es otro de los productos que está triunfando en el mercado, sobre todo para aquellas personas que han decidido no tomar leche de vaca.


La leche de avena no contiene colesterol ni lactosa, ideal también para elaborar cremas, bechamel y postres tan tradicionales como las natillas o el arroz con leche.

La avena es fuente de carbohidratos de absorción lenta, es decir, que logra saciar tu hambre. Además es un cereal aconsejado para personas con estreñimiento debido a su alto contendió en fibra soluble, que facilita el tránsito intestinal. Ayuda a digerir los alimentos y regula nuestro sistema digestivo llegando incluso a mejorarlo. Pruébala. 

Fuente: El Universo

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