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Internacional, 30 de agosto 2020

 

Diabetes gestacional es una patología reversible que se presenta en el embarazo y desaparece luego del parto. Para prevenir su aparición es importante mantener una buena dieta previo a la gestación, sobre todo evitando el consumo regular de azúcares simples.

"El principal riesgo de esta enfermedad es el hecho de sufrir una posible hipoglucemia que ponga en peligro la vida de la madre y del bebé, por lo que es preciso tomar una serie de precauciones al respecto", advirtió el nutricionista Saúl Sánchez Arias en un artículo para Mejor con salud.

Se calcula que 17 % de embarazadas tienen diabetes gestacional. Tenga cuidado con el sobreprecio y la resistencia a la insulina previa. Por eso, la dieta durante esta enfermedad busca la reducción del peso. "La ganancia de peso de una mujer embarazada con este problema debería de ser menor que en el caso de una homóloga sin la enfermedad".

Sánchez sugiere la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension, traducido como Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), baja en sodio y que aporta proteínas, grasas saludables y lípido insaturados como los omega 3.

En esta dieta se permiten alimentos como los carbohidratos pero tipo complejo, evitando los glúcidos simples. Se incluyen: arroz integral, tubérculos, cereales integrales sin azúcar (por ejemplo avena) y legumbres. "Lo adecuado sería una ración de carbohidratos en las comidas principales, aunque esta no debe superar en volumen más de 1/4 del total del plato servido".

También debe consumir proteínas para ayudar al desarrollo de nuevos tejidos. Aquí se incluyen: carne, pescado, lácteos y huevos. Pero debe evitar las frituras. Se recomiendan dos yogures al día, que se pueden consumir como postres, y que preferiblemente no tengan azúcares.

Tenga cuidado de no consumir grasas, solo se permiten las insaturadas y saturadas. Evite alimentos como dulces y comida rápida. Aliñe los vegetales con aceite de oliva, consuma aguacate y frutos secos, que se pueden comer como refrigerio.

"Las embarazadas con glucemias alteradas necesitan controles más estrictos y visitas asiduas al ginecólogo. Las complicaciones derivadas de un azúcar sanguínea elevada persistente son de cuidado para el futuro parto y puerperio", añadió el especialista

Fuente: El Universo

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