Algunos medicamentos biológicos están aprobados para el tratamiento de la psoriasis, pero su uso debe ser controlado por un profesional con experiencia en este tema. Agencias

Ecuador, 18 de octubre 2020

 

Llevo años con psoriasis en piernas, cabeza y demás partes del cuerpo. Siento mucha vergüenza. Me he puesto varias cremas recomendadas por dermatólogos y todas contienen básicamente ácido salicílico. Me calma máximo por un par de semanas y reaparece con más fuerza. He leído mucho y encontré artículos sobre un medicamento llamado guselkumab. Deseo saber si en Ecuador trabajan con medicamentos como estos. Ayúdenme, estoy desesperado.
Wilther,
Guayaquil

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de etiología desconocida con diferentes formas clínicas y evolutivas. Su prevalencia incluye el 2-5 % de la población mundial y su etiología está relacionada con una predisposición genética y asociada a diversos factores desencadenantes como el estrés, traumatismos, infecciones, medicamentos, temor y rechazo.

Los pacientes deberían ser interrogados y examinados buscando afectación a otros niveles como artritis psoriásica y enfermedades cardiovasculares, por lo que es posible que se necesite la intervención de un reumatólogo o cardiólogo.

El área de superficie corporal afectada es importante para seleccionar las terapias. En los individuos con menos del 5 % comprometido se sugiere terapia tópica. Para cualquier tipo de tratamiento es importante medirlo a través del PASI (área y severidad) que nos sirve para evaluar su eficacia.

En los últimos años se han podido crear medicamentos que se dirigen a partes específicas del sistema inmunológico, los cuales son denominados agentes biológicos, que no son nefrotóxicos, como la ciclosporina, ni causan daño a la médula ósea como el metotrexato.

Debido a su eficacia y seguridad, estos productos se prescriben cada vez con mayor frecuencia en el tratamiento de la psoriasis, aunque hay que recalcar que necesitan un control especializado. Los principales inconvenientes de estos fármacos son su alto costo, tiempo de tratamiento y adherencia a ellos. Dentro de este grupo de medicamentos tenemos los agentes que inhiben el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a), como el etanercept, infliximab, adalimumab y certolizumab, que son ideales para tratar la artritis psoriásica. Para su uso hay que realizar pruebas complementarias descartando infecciones como tuberculosis, VIH y otras.

También tenemos el ustekinumab, que es un medicamento que bloquea la interleucina 12 y 23; secukinumab, que bloquea los receptores de interleucina 17 (altamente efectivo en el blanqueamiento de un 100 % de psoriasis). Finalmente, existen una serie de fármacos biológicos que están aún en estado de investigación.

En relación con su pregunta sobre el guselkumab, este es un anticuerpo monoclonal que bloquea la interleucina 23 y está indicado para el tratamiento de la psoriasis. Antes de su uso, hay que descartar infecciones por virus, hongos y bacterias, y existe el riesgo de reactivar una tuberculosis. Entre sus efectos adversos están la cefalea, dolor articular, diarrea. Su uso debería estar bajo el control de un facultativo con experiencia en el manejo de estos productos.

Fuente: El Universo

 

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